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¿Cómo afecta la Procesionaria a nuestras mascotas?

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El contacto de la oruga procesionaria con la piel puede generar dermatitis urticante. Su diagnóstico temprano es fundamental para limitar secuelas y la mejor forma de prevenir es tomando medidas necesarias para minimizar la exposición a sus pelos urticantes.

El momento más peligroso del ciclo de la procesionaria, ocurre en el inicio de la primavera con las primeras subidas de temperatura, ya que es cuando la oruga deja el nido para bajar por el tronco del pino hasta el suelo y así enterrarse.

El contacto con la toxina de la oruga puede producirse por contacto directo con la oruga, por contacto con los nidos caídos o a través del viento que puede transportar pelos urticantes y generar daños oculares.

La toxina que libera la oruga genera una fuerte reacción inflamatoria y desencadena diversas lesiones, en función de la parte del cuerpo a la que afecte. Las mascotas afectadas comienzan mostrando hipersalivación y nerviosismo y pueden presentar glositis, estomatitis, angioedema y vómitos.

El diagnóstico y tratamiento precoz es muy importante para minimizar el alcance de las lesiones. En animales de menor tamaño, si no se actúa con rapidez, puede poner en peligro la vida del animal.

Para evitar que esto le ocurra, es necesario extremar las medidas preventivas:

  • Impidiendo que su mascota camine durante el inicio de la primavera por zonas de pinares donde hay orugas y nidos.
  • Mediante estrategias biológicas protegiendo especies de aves y de coleópteros que se alimentan de la oruga.
  • Usando insecticidas en verano y otoño contra las formas larvarias
  • Colocando trampas con feromonas a principios de otoño para capturar mariposas machos y minimizar la cópula.
  • Cortando y quemando los nidos ya formados en invierno, protegiendo el cuerpo y los ojos para evitar entrar en contacto con los pelos urticantes.

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