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Rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

Cuando el perro apoya la extremidad el tendón rotuliano mantiene la rodilla extendida. La fuerza que realiza se divide en una fuerza vertical que mantiene la extensión y otra fuerza de deslizamiento que tiende a desplazar cranealmente la tibia con respecto al fémur. El ligamento cruzado anterior es el responsable de neutralizar esta última, cuando el LCA se rompe se produce una inestabilidad femorotibial (prueba del cajón)

En HOSPITAL VETERINARIO San Vicente la lesión del ligamento cruzado anterior es la principal causa de cojera del miembro posterior. Estas lesiones pueden ocurrir:

  • Como resultado de un traumatismo (generalmente el miembro se engancha en una puerta o agujero).
  • Como consecuencia de una degeneración (“desgaste anormal”) del ligamento en su uso normal.

 

Se sabe que hay ciertas razas que están más predispuestas a la degeneración del ligamento cruzado que otras y esto hace que su rotura, en una rodilla o las dos, pueda ocurrir a partir, incluso, de los 6 meses de edad.

 

Los factores que hacen que esto ocurra son muy complejos e independientes, pero quizás uno de los más importantes sea una mala conformación de la rodilla y en particular, una inclinación anormal de la parte superior caudal de la tibia (meseta tibial), lo cual aumenta la tensión del ligamento cruzado anterior, produciendo su rotura y dando lugar a una rodilla inestable.

 

¿Cómo se trata esta patología?

Actualmente existen 2 formas de tratar la rotura del LCA:

  • Sustitución del ligamento por uno artificial. Cada vez más en desuso por los deficientes resultados.
  • Cambio de la anatomía de la rodilla mediante osteotomías de tibia para evitar la necesidad del LCA. Se puede realizar: avanzando la tuberosidad de la tibia (TTA), rotando la meseta tibial (TPLO u osteotomía en cuña) o una mezcla de las 2 (TTO). En todas el objetivo es colocar el tendón rotuliano perpendicular a la meseta tibial para eliminar la fuerza de deslizamiento craneal de la tibia.

 

  1. TTA: Consiste en adelantar la tuberosidad tibial mediante una osteotomía de la tuberosidad tibial y la inserción de un espaciador (caja). El resultado puede variar individualmente en función de la forma de la tibia. Se realiza en pacientes con una inclinación de la meseta tibial menor de 30º para que resulte efectiva.

  1. TPLO: Consiste en rotar la meseta tibial mediante un corte circular para colocarla aproximadamente a 5º con respecto al eje funcional de la tibia. Es la técnica más estandarizada. Requiere de una sierra específica para realizar el corte circular

 

  1. Osteotomia en cuña: Consigue el mismo efecto que la TPLO, pero más inestable por cortar toda la tibia y estar sometida a la fuerza del tendón rotuliano. Se suele reservar para razas pequeñas

 

 

¿Cuál es el resultado?

Las osteotomías de tibia generalmente son muy satisfactorias en la gran mayoría de los casos, mejorando a menudo significativamente de 6 a 12 semanas después de la cirugía.

La osteoartritis de la rodilla puede todavía progresar y causar cojera en el futuro y un pequeño porcentaje de los pacientes pueden tener complicaciones

 

¿Cuáles pueden ser las complicaciones?

Las osteotomías de tibia son una cirugía mayor. Aunque en la mayoría de los casos no hay problemas, pueden existir complicaciones:

  • El hueso a veces cicatriza más despacio de lo normal. A menudo los perros afectados no evolucionan tan bien como nos gustaría en las 6 primeras semanas. Las radiografías realizadas en este momento ponen de manifiesto la lenta cicatrización del hueso. Estos perros usualmente comienzan a mejorar en las siguientes 6 semanas.
  • Los cambios en la morfología de la rodilla crean tensiones en algunas de sus estructuras. Ante estos cambios el cuerpo se adapta (“se remodela”), pero esto le lleva varios meses. El exceso de tensión en las primeras etapas posteriores a la cirugía puede dañar otros ligamentos de la rodilla, hacer que los implantes no sean eficaces e incluso ocasionar fracturas.
  • Las cirugías largas y complejas, como esta, tienen un mayor riesgo de infecciones postoperatorias que otras más sencillas. Tomamos todas las precauciones necesarias durante la cirugía para minimizar este riesgo. En algunos casos es necesario retirar los implantes, una vez concluida la cicatrización del hueso, para controlar la infección.
  • Los meniscos pueden estar normales en el momento de la cirugía, pero a veces se dañan a las semanas o meses que siguen a la cirugía. Esto puede suponer un contratiempo cuando ha habido una gran mejoría en los primeros meses. En casos muy limitados puede ser necesario otra cirugía para solucionar este problema.

 

La mayoría de los perros reciben el alta hospitalaria en las 24 horas siguientes a la cirugía. Les administramos antibióticos y analgésicos para evitar el dolor. El reposo estricto es necesario en las primeras 6 semanas y no pueden subir/bajar escaleras, solo se les permite paseos cortos para realizar sus necesidades. Muchos perros ya usan la extremidad en los días siguientes. A las 4 semanas le reexaminaremos y realizamos radiografías.

  • Si durante este tiempo la evolución no es favorable o hay alguna complicación debe ponerse en contacto con nosotros.

 

  • Si a las 6 semanas todo va bien le permitiremos paseos cortos con un incremento gradual en la actividad.

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