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Todo lo que debes saber sobre la leishmaniosis

¿Qué es la leishmaniosis?

 

La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria grave que se transmite por la picadura de un mosquito. Es una infección endémica en el área mediterránea, con prevalencias altas que pueden llegar hasta el 70% en perros de nuestra zona. Afecta principalmente al perro, pero también puede afectar a las personas y a otros animales, salvajes y domésticos, y tiene una distribución mundial. La principal especie responsable de la leishmaniosis canina en el área Mediterránea es Leishmania infantum, que se transmite por mosquitos del género Phlebotomus. Los signos clínicos son muy variables. En personas se habla de las formas visceral, cutánea y mucocutánea. El cuadro clínico en los perros es muy similar a la forma visceral, con afectación cutánea importante. Es una causa muy frecuente de enfermedad en zonas endémicas en el perro y mucho menos frecuente en el gato. Además de la distribución en zonas consideradas clásicamente como endémicas, en los últimos años han ido apareciendo nuevos casos de esta enfermedad en zonas que antes se consideraban libres.

¿Cómo se transmite la leishmaniosis?

La transmisión se da principalmente por la picadura del mosquito, y no por contacto con un perro infrectado. Los mosquitos ingieren las leishmanias al chupar sangre de un animal infectado y cuando vuelven a picar las inyecta con la saliva en la piel. Son mosquitos pequeños, con una longitud máxima de unos 3 mm. Son sólo las hembras del mosquito las que pican y lo hacen especialmente durante el crepúsculo y la noche. La actividad de los mosquitos es más importante en las épocas y/o áreas más cálidas. Sin embargo, la enfermedad no tiene una presentación estacional, probablemente debido a los largos y variables períodos de incubación.

¿Cómo manifiestan los perros la leishmaniosis?

Los signos clínicos dependen mucho del sistema inmunitario del animal afectado, y del tipo de respuesta inmunitaria que desencadenen, pudiendo variar por lo tanto el cuadro clínico desde una infección subclínica o asintomática hasta un síndrome clínico severo que puede ser fatal para el animal. La leishmaniosis es una enfermedad sistémica y crónica. La producción anormal y exagerada de anticuerpos produce alteraciones inmunológicas que llevan a condiciones de vasculitis, poliartritis, úlceras cutáneas, uveítis y glomerulonefritis, entre otros. Puede presentarse pérdida de peso, reducción del apetito, lesiones cutáneas (heridas, alopecia, úlceras crónicas, nódulos, etc), aumento de tamaño de los ganglios linfáticos y del bazo, mayor ingesta de agua y mayor cantidad de orina,  diarrea, vomito, sangrado por la nariz o por las heces, lesiones oculares, cojeras, etc. En muchas ocasiones, animales con leishmaniosis sufren otras coinfecciones concurrentes (como la dirofilariosis o las infecciones transmitidas por garrapatas) de manera que los signos clínicos se pueden agravar o pueden ser debidos a otros agentes infecciosos.

¿Cómo se diagnostica la leishmaniosis?

El diagnóstico se debe de hacer combinando el cuadro clínico con técnicas directas e indirectas de detección del parásito. Los análisis generales nos pueden mostrar alteraciones compatibles con las leishmaniosis y son muy importantes para evaluar la condición general y la gravedad de la enfermedad. Se puede observar alteraciones en el proteinograma (elevación de las globulinas), anemia, alteraciones en los góbulos blancos y en las plaquetas, hipoalbuminemia, elevación de los valores renales (azotemia), y alteraciones en el análisis de orina.  Como métodos específicos para el diagnóstico de leishmaniosis se pueden realizar serologías, técnicas de diagnóstico molecular (PCR), citologías de diversas zonas según la presentación en las que observaremos las leishmanias (médula ósea, linfonodos, bazo, lesiones cutáneas o nódulos, líquido articular, etc), biopsias y tinciones especiales. Las determinaciones del título de anticuerpos en general tienen una buena sensibilidad y especificidad, y aunque las serologías generalmente se relacionan con los signos clínicos, puede haber animales seronegativos con leishmaniosis, por lo que en estos casos es importante la detección del parásito mediante métodos directos. Además, los títulos de anticuerpos pueden tardar mucho en negativizarse y especialmente en zonas endémicas, se pueden encontrar animales seropositivos “no enfermos” de Leishmania.

¿Cómo se tratan los perros con leishmaniosis?

Los fármacos que se usan en los perros con leishmaniosis permiten la recuperación del animal en la mayoría de los casos, aunque no tanto la curación y eliminación completa del parásito, por lo que algunos animales pueden sufrir relapsos o recaídas (bien por una recidiva o por una nueva infección). El tratamiento debe de comprender fármacos anti-Leishmania y terapia sintomática en función de los órganos afectados. El pronóstico suele ser peor en aquellos animales con afectación renal en el momento del diagnóstico. El tratamiento de elección es la combinación de antimoniales (inyecciones de Glucantime®) y el alopurinol (Zyloric®), aunque hay otros fármacos como la miltefosina. En los perros con leishmaniosis es muy importante realizar los chequeos oportunos recomendados por su veterinario para controlar recaídas o nuevas infecciones.

¿Cómo se puede prevenir la leishmaniosis?

Las medidas de prevención van encaminadas a evitar la picadura del mosquito, detectar de forma precoz la enfermedad (para tratarla antes de que produzca lesiones irreversibles más graves) y potenciar el sistema inmunitario del paciente frente a la leishmaniosis. Por ello se recomienda:

  • Usar repelentes de mosquitos Phlebotomus en los perros (collares o pipetas), evitar en los meses cálidos que los perros pernocten al aire libre, usar telas mosquiteras de trama densa (0.4 mm2)
  • Realizar pruebas serológicas periódicas, al menos una vez al año
  • Evaluar al perro para ver si es candidato a ser vacunado frente a la leishmaniosis (la vacuna ayuda a que la enfermedad sea menos severa si el perro es infectado) y/o recibir fármacos que potencien sus defensas
  • Tratar a los perros infectados y enfermos, puesto que así se disminuye su potencial infectante al disminuir la carga parasitaria

¿Se transmite la leishmaniosis a las personas?

La  leishmaniosis afecta principalmente al perro, pero también puede afectar a las personas. La transmisión se da por la picadura del mosquito que previamente ha picado a un perro infectado. Aunque la enfermedad es importante en el perro, en el hombre hay muy pocos casos, probablemente porque su sistema inmunitario es capaz de vencer al parásito. Es más importante en personas inmunodeprimidas, como pacientes oncológicos con tratamientos quimioterápicos, pacientes con transplantes de órganos y terapias inmunosupresoras, personas con VIH, etc. Las medidas preventivas consisten en controlar la patología en los perros e intentar reducir el contagio luchando contra los vectores.

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